FOTO: ACG

Melissa García – Morelia, Michoacán

Condimentando con almendras, cacahuate, o quizá un poco de ajonjolí, la Feria del Mole en la Tenencia de Santa María de Guido está de rechupete.

Con 17 opciones para degustar en los alrededores de la Plaza Principal, de pollo, guajolote o simplemente arroz con mole, la onceava edición de esta tradicional Feria está llena de historia.

Las recetas de las abuelas expresa la complejidad de orígenes prehispánicos del mole, cuya elaboración lleva hasta 12 horas de trabajo, lo que lo convierte en un platillo nada improvisado, como lo comentó Angélica Santillán Mejía, quien tiene al menos 15 años perfeccionando la sazón de sus antepasados.

Sin estragos de agruras o malestares, las cocineras han enriquecido el encuentro con sus comensales, y festejan la llegada de nuevos clientes que, tras chuparse los dedos, sonríen agradeciendo la elaboración.

Angélica, de 43 años, se dedica a la venta de pasta de mole, para lo cual acude al tianguis de la avenida Pedregal sábados y domingos, y al ubicado en la calle Río Amatlán cada viernes, con el sazón característico de su producto, que le ha servido para ver acrecentarse su clientela, según señala.

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