El crecimiento sostenido en los sectores agroalimentario y agroindustrial en Michoacán nos permite afirmar que en los próximos años se consolidarán como el motor principal de la economía interna, más si se hace realidad el objetivo de producir el 75 por ciento de los alimentos que se consumen a escala nacional, que es el nivel o índice recomendado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Resulta pertinente añadir que la producción y competitividad michoacana en esos sectores puede marcar el nuevo derrotero de la relación entre el estado y la Federación, por el gran potencial agrícola de la entidad, que representa casi el 13 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) estatal, tres puntos arriba de la media nacional.

Importante también destacar que la fuerza de producción michoacana no se ha limitado al mercado interno, sino que se ha perfilado como un referente en el intercambio comercial con otros países.

El primer lugar mundial que ocupa Michoacán en la producción de aguacate y de berries lo hacen un protagonista del mercado externo y un pilar del interno, donde además es líder en la producción de jitomate, lenteja, limón, fresa, guayaba, arándano, camote y otros.

Es decir, con los niveles alcanzados y reconocidos, Michoacán debería marcar ya una nueva ruta de crecimiento y desarrollo partiendo del gran potencial que tienen sus sectores agroalimentario y agroindustrial.

Una razón más en abono de ese terreno la expuso el gobernador Silvano Aureoles en la conferencia de prensa que ofreció este lunes para presentar, precisamente, los índices de producción y competitividad del campo michoacano. Informó el Ejecutivo estatal:

“Por décimo año consecutivo, la entidad se mantuvo en el primer lugar del valor de su producción agrícola, superando los 85 mil millones de pesos, con una superficie sembrada de un millón 150 mil hectáreas y la cosecha de 117 cultivos”.

Michoacán se ha posicionado también en el liderazgo de los estándares de inocuidad y sanidad agroalimentaria, con reconocimientos internacionales a sus exportaciones.

Ahora, agregó Silvano, “urge transitar hacia la agricultura sustentable, en la obligación y necesidad que tenemos de cuidar al medio ambiente y la política comercial, interna y externa”.

La ruta, pues, está trazada. No es una quimera ni una ocurrencia.

Y si nos apuran un poquito, podría decirse que los sectores agroalimentario y agroindustrial son las políticas públicas base del nuevo gobierno de la República y su proyecto de la cuarta transformación.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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