La investigación que se abrió por la llamada ‘estafa maestra’ debe prolongarse el tiempo que amerita el caso, llegar a fondo y castigar a todos los culpables. Se convertirá así en el mejor modelo contra la corrupción del nuevo régimen de la cuarta transformación y soporte de la lucha contra la violencia y la inseguridad, que mal puede avanzar mientras no se ataque de raíz a la corrupción y a la impunidad desde el poder político.
No es para menos. Se trata de determinar cómo, quiénes y para qué crearon una red de más de 120 empresas fantasmas, a través de las cuales el Gobierno Federal desvió alrededor de 400 millones de dólares, involucrando a, por lo menos, 11 dependencias y 8 universidades públicas.
Eso arrojó la investigación periodística que realizaron el portal de noticias Animal Político y la asociación civil Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI). Siempre cabe la posibilidad de que podría ser mayor la cantidad de dinero desviado, más las dependencias y funcionarios involucrados en la red.
Hoy aparece la ex secretaria de Desarrollo Social y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles Berlanga, como presunta artífice y principal operadora de la red, pero si la investigación es seria y va a fondo (como es deseable) no descartemos que pronto salgan los nombres de quienes estuvieron al frente de Pemex, ISSSTE y de las secretarías de Agricultura, de Comunicaciones y Transportes y de Economía, entre otras involucradas en la ‘estafa maestra’.
Y el jefe de todas y todos ellos: Enrique Peña Nieto, el expresidente, ahora residente en España, que mucho sabrá y tendrá que decir sobre este asunto. Como también de los sobornos de Odebrecht y de los fraudes a la nación cometidos en la compra-venta de las plantas de Fertinal y Agro Nitrogenados.
Parece, pues, que la investigación va a fondo y que son muchos los que deberían preocuparse y ampararse, no sólo Rosario Robles, quien como el prófugo ex director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, manda señales: si caigo yo, caerán los demás.
Como sea, lo trascendente de la investigación de la ‘estafa maestra’ es que se erige como la mejor señal del gobierno de la llamada cuarta transformación, porque de consolidarse se convertirá en el soporte de toda la estrategia para la pacificación del país.
Porque no habrá mejor mensaje a las mafias que operan en el territorio nacional, que un fuerte golpe a la corrupción y red de complicidades que se tejen al amparo del poder público.
No se entienden unas sin las otras.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







