Foto: Archivo

El percance aéreo que cobró la vida este miércoles del secretario de Seguridad Pública, Martín Godoy Castro, del titular del Seguro Popular en el estado, Germán Ortega, y de los dos pilotos que tripulaban el helicóptero que los trasladaría de Morelia a Huetamo, no debe ser pretexto para ‘teorizar’ sobre conspiraciones y atentados.

Más lamentable aún sería vincular esas ‘teorías’ con la trayectoria de Godoy Castro y su desempeño como funcionario público desde que llegó a la entidad en enero de 2014.

Primero como procurador de Justicia (en dos administraciones distintas y distantes ideológica y políticamente) y a partir de este año como titular de Seguridad Pública, Godoy cumplió y desarrolló las tareas y estrategias que se diseñaron con la participación y supervisión de representantes de los tres niveles de gobierno.

Se podría afirmar, con certeza, que en los más de cinco años que Godoy estuvo al frente de las instituciones encargadas de la procuración de justicia y de la seguridad pública, su desempeño estuvo bajo una estricta evaluación, incluso, del gobierno federal, tocándole coordinarse y adaptarse -también- a dos administraciones distintas y distantes política e ideológicamente.

No era para menos. Cuando paró en Michoacán, el estado vivía la peor crisis de inseguridad y violencia de que se tenga memoria; luego, ya en el gobierno de Silvano Aureoles, participó activamente en la estrategia para reducir los índices delictivos, tal como es reconocido por el Consejo Nacional de Seguridad Pública, convirtiéndose en elemento clave en el gabinete de seguridad.

Por todo lo anterior, no queda más que apelar a la prudencia y esperar, como plantearon tanto el gobernador como el fiscal estatal, Adrián López Solís, al desarrollo y conclusión de las pesquisas para determinar las causas del percance.

Las especulaciones en este tipo de casos, sin información confiable y producto sólo de la imaginación, minan el Estado de derecho y provocan escenarios de pánico e incertidumbre ciudadana.

Exijamos a la Fiscalía, sí, una investigación seria, profesional y a fondo. Que no deje espacio para la duda ni para las ‘teorías’ de la conspiración.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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