La batalla por la dirigencia nacional del partido Morena sube de tono y a partir de agosto, cuando inicie formalmente el proceso de renovación que culminará en noviembre, puede convertirse en una campal que evidencie, como nunca en su breve historia, que Morena sin Andrés Manuel López Obrador no existe como fuerza política colectiva y unidad de acción político-electoral.

A escala de lo local, donde también habrá cambios de directivas, las disputas entre morenos son réplicas del sismo nacional y, por ejemplo, en el caso de Michoacán es cada vez más notoria la irritación que provoca la conducción de Sergio ‘Yeyo’ Pimentel y la injerencia del delegado del Gobierno Federal Roberto Pantoja, a quienes muchos no consideran con la experiencia suficiente para hacerse cargo del control del partido que, en los hechos, de eso se trata.

En el caso del proceso para elegir a quien relevará a Yeidckol Polevnsky, el último episodio lo protagonizó el presidente del Instituto Nacional de Formación Política (INFP) de Morena, Rafael Barajas ‘El Fisgón’, quien de plano acusó a la todavía dirigente nacional de sabotaje a los trabajos de ese instituto.

Apenas el pasado fin de semana, ‘El Fisgón’ presentó al Consejo Nacional de Morena un documento en el que acusa: “Todas las trabas que nos han impuesto han retrasando la consolidación del proyecto y nos han impedido aprovechar el periodo ascendente del movimiento. Es, en resumen, un acto de traición.

“Si se sigue retrasando la puesta en marcha del INFP, habremos desperdiciado una oportunidad histórica y pronto seremos barridos de la escena política por la derecha”, sentenció el periodista en un Consejo de por sí “muy caliente’ por el tema del padrón de militantes -que la misma Yeidckol desconoce y señala de irreal- y la conformación de una comisión que dará seguimiento al proceso interno de renovación de dirigencia.

Hasta ahora se han apuntado para entrar al quite por Polevnsky, el diputado federal Mario Delgado, cuya candidatura según diversas fuentes del partido estaría acordada por los grupos del canciller Marcelo Ebrard y del senador Ricardo Monreal, y la ex secretaria general de Morena, Bertha Luján, muy cercana a López Obrador, y quien contaría con respaldo de los grupos y corrientes de la izquierda morenista, entre los que se encuentra el “saboteado” Fisgón.

De los apuntados, Luján y Delgado son los que representan posibilidades reales de acceder a la conducción del partido, pues del tercero, Alejandro Rojas, lo único que se espera es que juegue el papel de patiño del diputado Delgado o hacia donde lo arrastren los intereses de Monreal.

Falta ver si solo entre ella y ellos queda la disputa.

En el caso de Michoacán, que mencionábamos, los desplantes de Yeyo Pimentel (el último fue organizar un dizque cuadrilátero para el debate que devino en una arena contra el alcalde Raúl Morón y el senador Cristóbal Arias, sobre todo) empiezan a hartar y encendieron las luces de alerta entre algunos grupos, sobre todo provenientes del PRD.

La conclusión se repite en uno y otro lado: no es con este tipo de dirigentes como se avanzará en la organización del partido. Mucho menos con un proceso electoral prácticamente en puerta.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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