Acabar, de raíz, con el régimen neoliberal, conservador, faccioso, corrupto y despiadado, fue la meta que se fijó para este mismo año el presidente Andrés Manuel López Obrador. Y entonces sí, expuso, se sentarán las bases de lo que será la cuarta transformación de la vida pública de México.

No lo dijo, pero con toda seguridad que ese corte desde la raíz implica, dentro de sus proyecciones, el aplastamiento político del PRIAN, la combinación partidista que siempre ha identificado como el soporte de la “mafia del poder”.

Si es así, como seguro lo es, podemos anticipar que por ahí, por ese flanco, el líder de la cuarta transformación la va a tener papita.

Ya lo pintó muy claro también ayer el gobernador Silvano Aureoles cuando en una sola frase definió la suerte que ha corrido la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago): “¡Ya valió chetos!”.

Los gobernadores, agregó el mandatario michoacano, “hasta los más bragados, parecen focas aplaudidoras” de López Obrador. Le tocó la dura crítica a todos: priistas, panistas, al emeceista y al ‘independiente’. De los de Morena, pues ni hablar. Son harina de otro costal.

Agreguemos que, en el caso del PRI, un día sí y otro también aparecen revelaciones y claros indicios de su sometimiento al poder presidencial, que terminará por hacerse realidad en caso de que el gobernador con licencia de Campeche, Alejandro “Amlito” Moreno Cárdenas gane la presidencia del partido, como es el interés manifiesto de los 12 mandatarios estatales del tricolor.

¿El PAN? Está desdibujado, a la deriva, sin brújula, carente de liderazgos fuertes e incapaz incluso de recuperar a su excandidato presidencial, Ricardo Anaya, quien sigue bajo las sombras, escondido.

Y si la “derecha conservadora” está representada por los organizadores de las marchas anti AMLO, como la del pasado domingo, pues ya podemos augurar su futuro. Ahora que si lo que quieren es que el ex presidente Vicente Fox siga haciendo ridículos, pues que sigan las convocatorias. Que no se enojen si al rato los confunden con un circo.

Por eso la sonriente seguridad de López Obrador ayer en el festejo por el primer aniversario de su triunfo electoral, con “informe de gobierno” incluido:

Arrancará este mismo año las raíces del régimen neoliberal, sentenció.

Eso implica el avasallamiento de la oposición. Y ni hablar, la tiene papita. Es flanco ya lo tiene ganado.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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