Foto: Cristina Rodríguez / La Jornada

La celebración programada este lunes, al cumplirse un año del triunfo de Andrés Manuel López Obrador, coincide con la entrada en escena de la Guardia Nacional, corporación militarizada a la que el tabasqueño apuesta para poner remedio a la más grave crisis que enfrenta el país: la inseguridad y la violencia.

Crisis que representa, además, la más grande zona de riesgo para el gobierno de la llamada cuarta transformación, hasta ahora incapaz de ofrecer alternativas creíbles y realizables y que ve cómo crece la marea roja: homicidios, secuestros, personas desaparecidas, tiroteos a plena luz del día que arrebatan la vida a inocentes, robos, extorsiones… un país entero convertido en zona de miedo.

Y con la pena: es este tema, el de la inseguridad y la violencia, el que más lastima y que más pone en duda las capacidades del grupo político que hoy gobierna y cuyo líder ganaba hace un año convertida su figura en esperanza.

A doce meses, sin embargo, el mensaje lopezobradorista de paz y pacificación, de “abrazos y no balazos”, de amnistía, de perdón, de olvido quedó completamente desdibujado, fuera de lugar ante la realidad.

No hay margen para duda: si la 4T fracasa en acotar esa zona de miedo, todo lo demás se irá al traste y el desasosiego y perturbación que provocan los constantes desplantes presidenciales, alentando -como López Obrador reconoce jocoso- la polarización política y social en el país, podría llevarnos a situaciones y escenarios de encono muy lejos de la “República amorosa” que alguna vez el tabasqueño planteó.

Todo lo demás puede esperar; no las acciones y resultados para dejar de parecer un país en guerra, como califican a Mexico en prácticamente todos los foros internacionales. Ya no hay tiempo, incluso, para seguir recurriendo a la salida política de culpar a los anteriores gobiernos.

Quiera o no quiera López Obrador, les guste o no les guste a sus incondicionales voceros, a partir de este mes de julio, lo que sigue ya será puesto a su cuenta, más todavía por la entrada en acción de la Guardia Nacional, que ha sido casi mitificada, presentada como la panacea a todos los males, en un alarde que parece ser otro gravísimo error de los primeros meses del obradorismo.

En fin. Faltaba la Guardia Nacional para que el festejo y el informe a la nación de esta tarde en el Zócalo capitalino estuvieran completos.

No podía ser que de la mayor crisis que vive el país y que ha desdibujado por completo su mensaje, no se tuviera nada que decir, nada que presumir.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí