La celebración programada este lunes, al cumplirse un año del triunfo de Andrés Manuel López Obrador, coincide con la entrada en escena de la Guardia Nacional, corporación militarizada a la que el tabasqueño apuesta para poner remedio a la más grave crisis que enfrenta el país: la inseguridad y la violencia.
Crisis que representa, además, la más grande zona de riesgo para el gobierno de la llamada cuarta transformación, hasta ahora incapaz de ofrecer alternativas creíbles y realizables y que ve cómo crece la marea roja: homicidios, secuestros, personas desaparecidas, tiroteos a plena luz del día que arrebatan la vida a inocentes, robos, extorsiones… un país entero convertido en zona de miedo.
Y con la pena: es este tema, el de la inseguridad y la violencia, el que más lastima y que más pone en duda las capacidades del grupo político que hoy gobierna y cuyo líder ganaba hace un año convertida su figura en esperanza.
A doce meses, sin embargo, el mensaje lopezobradorista de paz y pacificación, de “abrazos y no balazos”, de amnistía, de perdón, de olvido quedó completamente desdibujado, fuera de lugar ante la realidad.
No hay margen para duda: si la 4T fracasa en acotar esa zona de miedo, todo lo demás se irá al traste y el desasosiego y perturbación que provocan los constantes desplantes presidenciales, alentando -como López Obrador reconoce jocoso- la polarización política y social en el país, podría llevarnos a situaciones y escenarios de encono muy lejos de la “República amorosa” que alguna vez el tabasqueño planteó.
Todo lo demás puede esperar; no las acciones y resultados para dejar de parecer un país en guerra, como califican a Mexico en prácticamente todos los foros internacionales. Ya no hay tiempo, incluso, para seguir recurriendo a la salida política de culpar a los anteriores gobiernos.
Quiera o no quiera López Obrador, les guste o no les guste a sus incondicionales voceros, a partir de este mes de julio, lo que sigue ya será puesto a su cuenta, más todavía por la entrada en acción de la Guardia Nacional, que ha sido casi mitificada, presentada como la panacea a todos los males, en un alarde que parece ser otro gravísimo error de los primeros meses del obradorismo.
En fin. Faltaba la Guardia Nacional para que el festejo y el informe a la nación de esta tarde en el Zócalo capitalino estuvieran completos.
No podía ser que de la mayor crisis que vive el país y que ha desdibujado por completo su mensaje, no se tuviera nada que decir, nada que presumir.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







