Tendrán que esforzarse, y mucho, para demostrar que no será sólo un conglomerado de membretes para que sus dirigentes y/o dueños busquen diputaciones plurinominales en 2021. ¡Ahhh! Las tan deseadas pluris. Para los más picudos, las federales, claro está.
Así es: el Partido de la Revolución Democrática (PRD) volvió a dar señales de vida para anunciar que formará junto con algunas organizaciones políticas y sociales un proyecto al que ya bautizaron como Futuro 21; la alianza, dicen, alcanzará hasta el proceso electoral de ese año, y se fijaron una meta: ser mayoría en la Cámara de Diputados.
El PRD pondrá el registro y lo que queda de su estructura partidista nacional; las organizaciones que se suman (que quisieron pero no pudieron cumplir requisitos para ser partido), se entiende que aportarán base ciudadana y recursos económicos… porque se necesitará dinero, financiadores para la travesía.
Como deseo no está mal. Falta que el objeto del deseo no quede en mera fantasía, una quimera que termine en pesadilla con atroz despertar. Los perredistas saben de eso.
Sin entrar por ahora en el perfil y arenga ideológica de cada una de las asociaciones y organizaciones que se sumen a Futuro 21 (UNE, Vamos Juntos, Cambiemos y Vamos, son algunas de las que se conocieron este domingo, pero serán más, según la convocatoria), lo interesante será ver si en los próximos meses la fusión logra establecer una agenda en común y alcanza a posicionarse como lo que aspiran a ser: un fiel contraste del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y su partido Morena.
Para lograrlo no hay más: tendrán que convencer que no se trata de una fusión de intereses personales en busca de los cargos públicos que estarán en disputa dentro de dos años. Al principio de esta columna hablábamos de las diputaciones pluris (federales y estatales) porque son siempre las más peleadas en todos los partidos y en todas las alianzas o frentes electorales, pero habrá además cientos de candidaturas de mayoría, a las alcaldías y a 13 gubernaturas. O sea, un buen bonche para repartir.
Ahí, sólo entonces se verá si cuaja la fusión. ¿Como demostrarán los convocantes que Futuro 21 no es será solo una tablita para su salvación, un trampolín para el añorado cargo público?
Ese es el reto inmediato que tienen enfrente: no ser lo que parece ser y convencer.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







