Transparencia del gobierno en tiempos de la cuarta transformación: el pueblo, que “es el que manda”, no sabe absolutamente nada de lo que se está poniendo en la mesa de negociaciones con Estados Unidos, en un momento de tensión bilateral que -según algunos analistas financieros y políticos- podría provocar una “guerra comercial” con la máxima potencial mundial.
Así de grave la amenaza… Y el pueblo sin saber nada. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, después de reunirse ayer con su contraparte estadounidense salió a dar una conferencia solo para reír y reír, pero no decir nada. Por cierto: ¿de qué o por qué se reía tanto el canciller? ¿Nerviosismo? ¿Confianza de lo platicado con el vicepresidente Mike Pence y el canciller Mike Pompeo? ¿O se reía nomás porque no tenía nada que decir y si lo tenía, no lo autorizaron?
Pues quién sabe. Solo sabemos que se trató de una reunión cordial y con respeto. ¡Claro! O pensará el canciller que alguien supuso que se sacaría la lengua y trataría a puras mentadas a Pence y Pompeo. ¡La insoportable manía de los políticos mexicanos de no decir nada a partir de insoportables lugares comunes!
¡Pero hubo acuerdos? ¿Qué propuestas trae el gobierno de México? Le preguntaban y le preguntaban. Nada. Puras sonrisas.
El caso es que hoy se volverán a reunir. Ebrard dijo que no sabía si hoy nuevamente estarían en la mesa Pence y Pompeo, ni tampoco si tiene alguna nueva instrucción desde Ciudad de México.
Oscuridad en la información. Ahora sí que más sabemos por los tuits de Donald Trump: no hay suficientes avances con México, sobre todo en la exigencia de frenar la migración centroamericana. Y si no hay avances en migración no habrá acuerdo comercial. Luego entonces, las nuevas tarifas arancelarias a todos los productos elaborados en México aplicarán a partir del próximo lunes.
Eso dice Trump. Un poco más de información que las risillas del canciller Ebrard.
No sabemos nada, pues, ¿y qué votará el pueblo en la plaza pública en caso de que le pregunten esta semana?
A ver, que conteste el pueblo: ¿queremos una guerra comercial con Estados Unidos? Y que levanten la mano los que estén de acuerdo, y que la levanten los que no.
A mano alzada, cientos dirán que no. ¿A poco por ahí va?
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







