El video que se difundió ayer, presuntamente grabado durante el enfrentamiento entre grupos de civiles en el municipio de Uruapan y que ojalá haya sido visto por los señores y señoras que se dicen responsables de definir estrategias contra la criminalidad y la inseguridad, desvela —otra vez— el drama del fondo en el que estamos.
La violencia en México se ha vuelto una forma de vida, donde las balaceras y los asesinatos se graban para celebrarse.
Ese es el punto.
Y en esa realidad, resulta ya inaceptable la burla en que se ha convertido la danza de números, estadísticas y encuestas en las que, a final de cuentas, ni siquiera se ponen de acuerdo los señores y las señoras responsables de definir y aplicar aquellas mentadas estrategias.
Señores y señoras: la realidad está ahí, frente a todos. ¿Cuántos videos más quieren que se difundan? Ya dejen de contar muertos. Que si uno más o que si uno menos. ¿De verdad creen que ese es el tema y que así salvan el día?
Seguimos en el tema, el mismo desde hace años, ya muchos años. Ahora nos dicen —con bombo y platillo, faltaba menos— que viene la Guardia Nacional. Está bien, que venga. Las preguntas seguirán siendo: ¿con qué estrategia? ¿Cuáles serán sus objetivos reales a corto y mediano plazos? ¿Bajo qué dirección o direcciones?
Ya se ha dicho y vuelto de decir por los propios señores y señoras encargados de las estrategias: no se trata sólo de mandar policías y soldados a determinada región, municipio o estado. Está comprobado su fracaso.
Sí, que se despliegue por todo el país la Guardia Nacional. Pero, una vez desplegada, ¿que va a hacer la Guardia Nacional para detener, frenar, desarticular, inhibir (o el verbo que cada quien guste y mande) a todos esos grupos de civiles que fuertemente armados han hecho de la violencia su forma de vida?
Que si el mando de la Guardia es militar; que tiene que ser dirigida por un civil; que si los derechos humanos están en peligro; que si las policías estatales y municipales son una nulidad; que si los graves errores son de quienes antes gobernaron; que si los gobernadores y los alcaldes no han invertido en seguridad… de todo se ha debatido para enriquecer y aprobar las leyes que le dan cuerpo, alma y vida a la Guardia Nacional, pero…
Pero ya cerca de cumplirse un año del arrollador triunfo de Andrés Manuel López Obrador y el primer semestre de su gobierno, nada alentador pinta en ninguno de los dos grandes temas (problemas) nacionales: la violencia y la inseguridad no paran, sino que crecen; y el combate a la corrupción parece más un espacio para el lucimiento en las mañaneras, que de justicia.
¿O nos hemos perdido de algo? Porque los grandes corruptos del país, saqueadores y transas, apenas han sido tocados por los pétalos de la llamada cuarta transformación.
No hay discurso ni mañanera que alcance para ocultar… el drama del fondo en el que estamos.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







