Piensan o hablan. Parece que no pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo. Terminan hablando sin pensar… Pero eso sí: hablan, hablan y hablan, hasta por los codos. Y si tienen una cámara y micrófono enfrente, son capaces de ruborizar al más templado.
Su incontinencia suele rebasarlos y colocarlos en situaciones incómodas: rayando en el ridículo, cruzando la delgada línea que los separa de la idiotez.
Estamos hablando de dirigentes y entrenadores del futbol mexicano. Algunos, no todos, por supuesto, no piensan cuando hablan y se convierten en verdaderos terroristas preparando un atentado contra las neuronas. Detengámonos: ¿piensan lo que dicen? Más grave aún.
No vamos a hacer aquí una reseña de esa intensa disputa en la que se enfrascaron los mentados personajes en el Clausura 2019 que está por concluir; la lucha por el ‘campeonato’ por la mayor burrada ha sido ruda desde la primera semana.
Pero qué tal el cierre que han protagonizado ex jugadores vestidos de comentaristas en todos los noticieros deportivos del país y directivos de León y América, ahora que les tocó “debatir” sobre la contingencia ambiental en Ciudad de México. Impresionante el nivel, de verdad.
Que cuál de los clubes pierde más dinero; que si los intereses de las televisoras; que si el América toma ventaja de la contingencia; que si el León ya no va a agarrar cansados a los de Coapa -que jugaron el domingo por la noche-; que si se invierten las sedes de los juegos de ida y de vuelta; que si los entrenadores cambiaron sus planes de preparación para tan cruciales enfrentamientos futboleros… que si lo intereses de uno y que los intereses del otro.
Y lo único que no se les ocurrió era lo más sensato. Ni federativos, ni directivos de los clubes (habría que sumar aquí a Monterey y Tigres, los otros semifinalistas) ni los meticulosos entrenadores (Piojo Herrera y Nacho Ambriz) consideraron oportuno programar los cuatro partidos para la próxima semana.
En cualquier liga que se respete en el mundo, eso es lo que hubiera ocurrido.
Gandallas unos y ventajistas otros, no alcanzan a comprender que cuidando los intereses de todos, cuidan los propios.
Pero no, todos quisieron sacar ventaja de la situación, sin reparar en la gravedad de la contingencia ambiental y el riesgo para la salud de los futbolistas, amén que celebrar un espectáculo así y llevar a miles de ciudadanos y sus vehículos en una sola dirección y a la misma hora, prolongaría la crisis por la emisión y concentración de partículas contaminantes en el ambiente.
Temas elementales que no se tocan… pero ellos siguen hablando. Hasta por los codos.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







