¿Reír o llorar? El alcalde de Morelia, Raúl Morón, acaba de darnos la receta este martes para “estar tranquilos” y que nadie se preocupe por la violencia y la tranquilidad: “Vean el nivel de la gente que ha perdido la vida, no son ciudadanos comunes y corrientes”.
Ya encarrerado, muy docto el profe Morón zafó responsabilidades: la violencia no es exclusiva de Morelia… “pasa en otros municipios, pasa en todo el país”. ¡Ah, no pues sí! Y en casa del herrero todos son bueyes.
¿De qué nos preocupamos, verdad alcalde Morón? Caray, ¡cómo no nos lo dijo antes! Pasa en todos los lados, pero además en Morelia hay la ventaja de que sólo matan ciudadanos que “no son comunes y corrientes”.
¡Gracias señor alcalde por su preclaridad tan clara! Más mejor: porque en Morelia la mayoría somos comunes y corrientes. Ya la hicimos: tiemble la delincuencia ante tan avasallaste blindaje. Salgamos todos todos a las calles a celebrar, aplaudamos al alcalde y llevemos la primicia por todo el mundo… pero si usted no es común y corriente, mejor no, no se arriesgue: ya sabe lo que le puede pasar y va desde el robo de su cartera o bolsa hasta… pero no lo mencione. No hay de qué preocuparse.
Oiga señor Morón, y ya que anda usted tan de buenas con la lucidez, que le organicen una conferencia de prensa -puede competir con la mañanera- para que nos explique de dónde salieron los miles y miles de mexicanos que no son comunes y corrientes y que han perdido la vida, han sido secuestrados, extorsionados, robados o desaparecidos en estos años. Ándele alcalde, no sea usted orgulloso, cuéntenos. Nomás para estar bien súper tranquilos.
¿No quiere? Bueno, entonces ya de perdida, explíquenos cómo está eso que también dijo de que los más recientes hechos de violencia que se han registrado en la ciudad y otros municipios (incluidos homicidios) tienen que ver con el cambio de mandos en la Fiscalía (antes Procuraduría) y en la Secretaría de Seguridad Pública.
A quién o a quiénes provocan molestias las decisiones, las nuevas estrategias y los ajustes que se están dando.
¡Ah, qué con el profe! Corran rápido a organizarle su conferencia.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







