Y mientras nos entretenemos con vanidades y tontas preguntas sobre quién ganó en la mañanera del pasado viernes, la violencia, el crimen y la muerte se enseñorean por el territorio nacional.
Desde los grandes capos hasta el carterista del barrio deben reír, despreocupados. ¿También ellos se preguntarán quién tiene las cifras correctas sobre el número de muertos? ¿AMLO o Jorge Ramos? La carcajada ya es de burla.
Pobre México, pobres quienes lo habitamos. No hay estrategia para frenar la violencia, no tenemos policías confiables, el gobierno que prometió la República Amorosa no sabe qué hacer, formarán una Guardia Nacional que se llevará tres años tenerla lista, todos los días son notas destacadas las ejecuciones, los enfrentamientos, un nuevo descubrimiento de fosas clandestinas…
¡Ahhhh! Pero qué tal el show de las mañaneras. ¿Ese es el gobierno de la cuarta transformación? ¿El que hace de una conferencia de prensa matutina el principal y a veces único eje de gobierno? ¿La cuarta transformación es el espectáculo arrogante y frívolo a cambio de la definición clara de políticas públicas y de gobierno?
¿O es el show de las mañaneras la cortina ideal para encubrir las carencias y deficiencias del proyecto de la cuarta?
Ahora sí, con todo respeto: superen el espectáculo, dejen atrás el show y la vanidad. Pónganse a gobernar. Para eso los eligieron.
La vanidad y la frivolidad también son pecados sociales. Y cuando latiguean desde el poder y con el poder en la mano son corrupción.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







