Foto: Archivo

Mensaje a los maestros y maestras de la CNTE y del SNTE: no más control de plazas ni mucho menos manejo del presupuesto y de la nómina. Eso se acabó.

Lo subrayó el presidente Andrés Manuel López Obrador este sábado en Campeche. El subrayado va en altas, negritas y cursivas. Para que no haya dudas.

Así es que con reforma o sin reforma (mal llamada, contra, sin ninguna coma o con todas las comas y los puntos), López Obrador advirtió a las mafias sindicales del magisterio: los recursos destinados a la educación, incluyendo el pago de la nómina, se federalizarán.

Más que nunca, hay que decirlo, suma puntos y reconocimiento la iniciativa del gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, para devolver a la federación la responsabilidad de los servicios educativos y terminar con un pacto nacional que se convirtió en un barril sin fondo, en un juego de serpientes y escaleras… todas para abajo.

Para todo sirvió ese pacto nacional… menos para la educación. La descentralización promovida en el sexenio de Carlos Salinas y continuada por Ernesto Zedillo, Vicente, Felipe Calderón y Enrique Peña enriqueció a los dirigentes sindicales y a muchos funcionarios en los estados; permitió el uso electoral de los recursos destinados al sector, y terminó por empoderar políticamente a los caciques que controlan al SNTE y a la CNTE.

Del chartismo corporativo se pasó -para desgracia y vergüenza nacional- al cacicazgo sindical omnipotente: las plazas, los ascensos, las promociones, los pagos y hasta el control administrativo de las dependencias estatales “encargadas de la educación” se repartieron a su arbitrio. Los resultados están a la vista.

La corrupción y el uso discrecional de los recursos públicos convirtieron al sector educativo en uno de los más jugosos negocios para líderes sindicales, políticos y funcionarios. O todos revueltos. Y eso sí: todos dejaban hacer, dejaban pasar. Hasta los conflictos laborales los manejaban a su conveniencia, casi con calendario en mano.

Las maestras y los maestros tampoco fueron prioridad; más bien carne cañón, eso sí.

Pero eso se acabó, nos aseguran, con o sin reforma educativa, o lo que sea que resulte de todo este embrollo.

Lo importante, a corto plazo, es quitar al sindicato y a la coordinadora el control de las plazas, su venta y el manejo del presupuesto.

La iniciativa de Silvano Aureoles toma fuerza y trasciende; el presidente López Obrador la hizo suya y la celebró cuando vino a Michoacán hace 10 días.

Hoy es punto innegociable para el Estado mexicano.

Punto adicional: quedó en firme la alianza entre Lopez Obrador y Silvano Aureoles para trazar y andar por ese camino.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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