No tiene sentido lo que estamos leyendo y escuchando: los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón piden volver por sus fueros y que el gobierno -con recursos de todas y de todos- se haga cargo de su seguridad.
Bastó que Fox se sintiera -no hay más pruebas más que su dicho- amenazado en sus propiedades, y que Calderón mandara una carta alegando lo que hizo como presidente de la República en su ‘guerra contra el narco’, para que Andrés Manuel López Obrador ordenara al secretario de la Defensa Nacional, Luis Sandoval, enviar soldados -suponemos que de lo mejor que tiene la institución- para cuidar a los ex mandatarios.
No tiene sentido por varias razones: porque los ex presidentes claman trato de excepción, a meses de que se les quitaran sus prerrogativas; porque no han presentado denuncias ni pruebas sobre los supuestos peligros que corren; porque no piden las mismas garantías para sus ex colaboradores, que acaso enfrentan mayores riesgos que ellos mismos; porque durante años (Fox dejó la presidencia en 2006 y Calderón en 2012) no se ha sabido de ninguna amenaza en su contra, a pesar de su intensa actividad pública; porque ambos, Fox y Calderón, mantienen un frenético ritmo empresarial y político; porque los dos tienen recursos suficientes (iguales a los de cualquier prominente hombre o mujer de negocios) para pagar a los mejores entrenados en estrategias de seguridad; porque si Calderón ‘sufre’ por lo que hizo como presidente, pues imaginemos lo que sufrirá cualquier ciudadano que haya hecho valer su derecho a la denuncia, y porque ninguno, ni Fox ni Calderón, en realidad, puede presumir de haber puesto en jaque los enormes negocios de los grandes cárteles del país.
La verdad es lo que es. Y sigue siendo verdad aunque se piense al revés. Eso se sabe… sin necesidad de redactores de constituciones de la moral.
Y por lo mismo, a los contrasentidos se suma la decisión del presidente López Obrador de devolverles sus canonjías a los sufridos Fox y Calderón. ¿En qué quedamos? ¿Y el montón de votos y simpatías que sumó la propuesta, luego iniciativa, de quitar privilegios a los de la mafia en el poder?
Ya entrados en gastos, si AMLO se asume -a provocación de Fox- como responsable de la seguridad de todos lo mexicanos, pues que nos mande ocho militares a cada uno para nuestra seguridad.
¿O qué? ¿O cómo? ¿Fue un engaño nomás para jalar votos? ¿La 4T tiene tiempo y espacio para las complacencias? ¿Y todo ese rollo de la mafia en el poder? ¿Cuál es la mafia, según la 4T? Son preguntas. Sólo preguntas.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







