Si bien la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados ya nos había dado innumerables muestras de que el verdadero “legislador” despacha en Palacio Nacional y que su independencia y autonomía es un mal chiste, lo que este lunes confirmaron Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado es que como “uno de los tres poderes de la Unión”, resultan una mojiganga.

Así es; el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, y por ende del Congreso de la Unión, Muñoz Ledo; y el ‘líder’ de la mayoría de Morena en San Lázaro y presidente de la Junta de Coordinación Política, el mencionado moreno, admitieron que el mando está en cualquier otro lado, menos en el recinto parlamentario.

Entretanto, van guardando en algún cajón o bote de basura el dictamen de la iniciativa de reforma educativa que habían aprobado la semana pasada; ya les enviarán el “bueno” cuando lo terminen de negociar y redactar los dirigentes de la CNTE y los comisionados por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para estos fines.

Y tan tan, diría el presidente López Obrador, no hay reforma educativa a la vista. No, hasta que la CNTE quiera. Los sometidos Muñoz Ledo y Moreno tragaron saliva: “no hay fecha” para volver dictaminar y mucho menos para llevarla al pleno, dijo el veterano tribuno; “no hay prisa” por aprobarla, dijo el atribulado Moreno, rebajado al ‘correveidile’ de la cuarta transformación.

Eso sí, muy orondo, anunció que acordaron con CNTE dejarlos sesionar martes, miércoles y jueves, a cambio del compromiso de ni siquiera tocar el tema de la reforma educativa. ¿Quién manda ahí? A confesión de parte, relevo de pruebas, ¿verdad diputado Moreno?

Que siga la farsa, entonces. Ya algún día nos informarán qué acordaron con las plazas y el dinero que se destina al sector educativo.

Oigan, pero ¿no que iban a acabar con la simulación, la corrupción, los abusos y la impunidad?

¿O era cuento? ¡Y que siga la guasa!

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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