La (mala) suerte de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) estaba echada desde el primer día del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuando su impulso y desarrollo no merecieron mención en los cien puntos prioritarios que anunció el presidente en su mensaje del Zócalo de la capital del país.

Días antes, en una de las entrevistas que concedió a algunos medios nacionales, expuso al diario La Jornada que el modelo de desarrollo regional tendría que cambiar e hizo hincapié en la insatisfacción que le provocaban las ZEE.

En tal sentido, lo dicho la semana pasada por el responsable de las zonas económicas de la Secretaría de Hacienda, Rafael Marín, anunciando que se analiza su “cancelación”, para no dispersar esfuerzos y concentrarse en el proyecto de desarrollo del Istmo de Tehuantepec, fue sólo la confirmación de algo que bien podría ser ya una decisión tomada: seis de las siete ZEE aprobadas en el sexenio pasado, serán borradas del Plan Nacional de Desarrollo de los próximos seis años.

Tal posibilidad provocó la reacción de rechazo de los organismos empresariales a escala nacional, y en Michoacán -donde está en riesgo la ZEE del puerto de Lázaro Cárdenas- empresarios y funcionarios de la Secretaría de Economía encendieron los focos rojos de alerta, pues podría caerse el proyecto que había sido promovido y visto por muchos como la panacea para el impulso del sector productivo local.

Sin rodeos: la ZEE de Lázaro Cárdenas generó grandes expectativas y es (oficialmente no ha sido cancelado el proyecto) la gran apuesta económica, financiera, de inversión y generación de empleos de Michoacán para los próximos años. Así fue diseñada.

El problema que más preocupa con el anuncio es que no hay, por lo menos para Michoacán, ningún plan o proyecto a gran escala qué haya sido presentado para amortiguar la caída en las perspectivas de crecimiento que provocaría, indudablemente, la cancelación de la ZEE y desconocemos, hasta ahora, si hay algún proyecto presidencial de aliento a la inversión y generación de empleos para la entidad.

Habrá que esperar, pero por lo pronto, y hay que decirlo: nada en concreto. Tal vez porque no se tenga; a lo mejor, como dijo Rafael Marin, porque hasta dentro de dos meses (más o menos) se sabrá el futuro de las ZEE, ya de manera oficial.

Destaca también la falta de conocimiento de funcionarios y políticos morenistas de Michoacán de los verdaderos propósitos y objetivos del gobierno federal, pues no podemos olvidar que precisamente a días de la toma de posesión de AMLO, los diputados locales de Morena, encabezados entonces por Alfredo Ramírez Bedolla, pregonaran que habrían de presentar al Ejecutivo federal sus proyectos para el crecimiento del estado… entre ellos la ZEE de Lázaro Cárdenas.

Una de dos: o no leen lo que el propio presidente anuncia y dice o no son consultados ni considerados para los planes del presidente en los estados, en este caso Michoacán.

Puede ser también que hablen a nombre del presidente nomás para jalar reflectores… y por aquello que bien saben todos en Morena: más vale una veladora a San Andrés que cien actos, doscientos discursos y mil comunicados sin sazón. De mal gusto, pues.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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