En el México real, el del gobierno que se dice de la cuarta transformación y un presidente que un día sí y otro también divide a los mexicanos entre buenos y malos, entre conservadores y liberales, se advierte una clara instrumentación política de la historia en las cartas que Andrés Manuel López Obrador envió al rey de España y jefe del Estado español, Felipe VI, y al Papa Francisco, pidiendo a ambos una “disculpa por los abusos, agravios y saqueos” cometidos durante la Conquista, hace casi 500 años.
Pretender regresar ahora al viejo debate entre hispanistas e indigenistas no parece ser un asunto que sólo tenga que ver -como expuso el mismo López Obrador- con un objetivo de “reconciliación entre las naciones” o con el afán de “cerrar heridas que siguen abiertas”.
Ahí hay una intencionalidad política que refuerza lo que hasta ahora ha sido la principal plataforma de la administración lopezobradorista: sus prolongadas arengas contra los conservadores, y su partido y prensa fifí, que son sus “adversarios” y a los qué hay que enfrentar y derrotar para hacer realidad la cuarta transformación.
Todo lo demás del contenido de las cartas puede que sea atractivo para el debate entre historiadores, entre hispanistas e indigenistas; puede también convertirse en materia para internacionalistas que estarán atentos a la relación que pudiera tensarse entre los gobiernos de México y de España, que ayer mismo contestó a la misiva del mandatario mexicano: “con toda firmeza” la rechazó.
Será la exigencia de López Obrador también tendencia en redes sociales, motivo de memes y hasta del sarcasmo de políticos y académicos…
Pero el mensaje es interno y López Obrador, claramente, quiere llevarlo hasta el 2021, cuando se cumplan los 500 años de la Conquista… y cuando hay elecciones en el país y muy probablemente -según sus intenciones- una consulta popular sobre la continuidad de su mandato.
No hay que darle muchas vueltas al asunto: López Obrador trae parque para mantenerse en campaña, la que llevará al extremo en los próximos años: un México partido en dos.
Y en la mira de AMLO los eslabones de la ‘mafia del poder’: gachupines, conservadores, fifís…
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







