La CNTE, descarada, demanda el control de plazas y de los ascensos en el sistema escolar. Ese es su punto de negociación de la reforma educativa, donde sus líderes están atorados, en el estira y afloja con sus ex aliados electorales de la cuarta transformación. ¿Y la dirigencia del SNTE? Como ha estado desde la defenestración pública de Elba Esther Gordillo: agazapada. A río revuelto, ganancia de pescadores, se diría.

Ese es el punto que no debe perderse de vista: primero, porque si hay divorcio, podría generarse un conflicto de graves consecuencias para el país; segundo, porque si el gobierno de Andrés Manuel López Obrador cede a las ambiciones de la Coordinadora, dará al traste -ni hablar- con cualquier proyecto que se quiera de verdad para el mejoramiento de los estándares educativos, y tercero, porque se mostrará como lo que no quiere mostrarse: un presidente con debilidades, que cede a las presiones. Le empezarán a tomar la medida.

Enorme grieta sufrirá su imagen de presidente fuerte y su discurso que gira en torno al súper estatismo ya no tendrá el mismo impacto.

La tregua acordada, por lo pronto de aquí hasta el próximo martes, les servirá para medir fuerzas. En la CNTE puede que ya no haya profesionales de la educación, pero que nadie dude de su capacidad negociadora, de organización y movilización perfectamente adoctrinada. Sus bases -auténticos ejércitos- son campeonas en el chantaje, la presión y la confrontación política y social.

Con su histórica alianza con el flanco de la izquierda que acompaña a López Obrador alcanzaron, además, un nivel de interlocución que nunca antes habían tenido con ningún gobierno.

Son claves a considerar en Palacio Nacional, donde miden que un conflicto con la CNTE pudiera acabar abruptamente con la luna de miel que AMLO disfruta con la mayoría de los ciudadanos que aprueba y confía en su gestión, y provocar innecesarias presiones a su relación con el sector empresarial, por un lado, y con sectores de la izquierda que aún lo respaldan, por el otro.

Y porque el mero mero de la cuarta transformación sabe de los riesgos de ese conflicto, de él vino la propuesta que se convirtió en orden inmediata: instalar la mesa de negociación con la CNTE y establecer un periodo de tregua.

Ahí están. En el estira y afloja con el control de las plazas y de los ascensos. ¿La educación? No molestarlos. Eso puede esperar.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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