Foto: Milenio

No hablemos ahora de la reforma educativa de la Cuarta Transformación, pues no sabemos qué quedará finalmente de la iniciativa que no ha sido siquiera dictaminada en la Cámara de Diputados, por el cerco de maestros al recinto parlamentario.

Sí hablemos de los compromisos y proclamas y su impacto en el gobierno y en el sindicato magisterial. Las más enfáticas que se escucharon desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador: “Será abrogada la mal llamada reforma educativa” del neoliberalismo; “no quedará ni una coma” del texto; no más a las medidas punitivas ni mucho menos evaluaciones con tintes de “persecución” a los maestros; sí a la reforma educativa, no a una reforma laboral en el sector.

En ellas se resume la gran oferta, los términos del acuerdo y alianza del lopezobradorismo con el magisterio. Pero…

Pero resulta que al parecer el ganso se cansó y no dará toda la canasta a los maestros. “Radicales de izquierda tan conservadores como los de derecha, ¡qué se creen!”, se comenta en los pasillos de Palacio Nacional, ahora que tienen claro que al sindicato de los maestros ni todo el amor ni todo el dinero. Tampoco el control de las plazas.

Así es. Compromisos y proclamas fueron de la campaña; hoy las cosas cambiaron: ni abrogación (total) de la reforma ni machete a todas las comas y los puntos.

Ahí están los detalles. Y a ver si no se les hace bolas el engrudo. Porque los centistas, dolidos y resentidos, ya sabemos de lo que son capaces.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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