En Michoacán, según maestros afectados, los líderes de la CNTE acostumbran exigir constancia de marchas cuando se trata de ascensos o promociones. La Coordinadora incumple así el objetivo de obtener esas categorías por méritos profesionales, y por tanto viola la Ley General del Servicio Profesional Docente.

También, por método, obstruyen carreteras federales y el paso del tren. Con ello violan el inciso III del Artículo 167 de la Ley de Vías Generales de Comunicación, que dice que “se impondrán de uno a cinco años de prisión y de cien a diez mil días multa al que, para detener los vehículos en un camino público, o impedir el paso de una locomotora, o hacer descarrilar ésta o los vagones, quite o destruya los objetos que menciona la fracción I, ponga algún estorbo, o cualquier obstáculo adecuado”.

Al cerrar vías o comercios impiden el acceso al derecho a laborar de miles de mexicanos. Con ello atentan contra derecho al trabajo señalado en el artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Cuando no permiten el paso a ambulancias u otros vehículos, públicos o particulares, con fines médicos, incumplen el párrafo cuarto del artículo 4 de la Constitución Política federal que asegura que toda persona tiene derecho a la protección de la salud.

Este es el resultado, preliminar, de un barrido rápido respecto de las leyes que viola la CNTE cuando se moviliza en las calles. Seguramente hay muchas otras; la conclusión es una sola: los profesores de la CNTE que resultan responsables de las afectaciones a la ciudadanía incurren, lisa y llanamente, en actos delincuenciales.

Una parte de ello ocurre este día en Morelia. En ocasiones anteriores ha ocurrido todo ello.

Por otra parte, satisface constatar que la influencia social que tiene el magisterio es cada vez menor.

¿Habrá sido la lluvia, la amenaza de despido, la lejanía con quienes hoy fungen como cabecillas? Como sea, pocos maestros de los que se citó desde Arteaga, Coahuayana, Lázaro Cárdenas, Huacana, Pátzcuaro, Tacámbaro, Apatzingán, La Ciénaga, La Piedad, Los Reyes, Zamora, Uruapan, Hidalgo, Huetamo, Maravatío, Zitácuaro, Nueva Italia, Zacapu, Puruándiro y Paracho, se veían hoy en la mañana en los puntos en donde sus líderes les ordenaron a asistir. La cita era a las 08:00; a las 09:30 aún esperaban el arribo de maestros.

La lectura solo puede ser una: los maestros de a pie le creen menos a sus líderes. Y otra cosa sí es cierta: los maestros de la CNTE no llegan temprano ni al desmadre.

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