Mal de muchos, consuelo de políticos mexicanos
Por Alejandro Báez
Jorge Vázquez, activista, blogger y luchador social, como él mismo se define y a quien no tengo el gusto de conocer personalmente, escribió en su espacio de Internet, el miércoles 8 de junio, una nota sobre el matadero que es Michoacán, donde reseña los levantamientos y ejecuciones en Tierra Caliente. Una de los puntos más relevantes es que una de sus lectoras, como respuesta a su texto, le pregunta que para qué lo hace y lo invita a reflexionar y recordar a todos sus compañeros periodistas que han desaparecido o callado por señalar el estercolero que es el estado.
Jorge Vázquez es escueto pero contundente en su respuesta: “Quedarnos callados no creo que sea la opción”. Ese es el punto. Si la prensa responsable, libre e independiente calla, la ciudadanía pierde su capacidad de generar algo que de por sí los grandes medios, como la televisión privada nacional, siempre luchan por desaparecernos: la memoria colectiva.
Para la prensa vendida es mejor que la población no piense ni recuerde. Pan y circo para el pueblo. Por la misma razón, es importante alzar la voz contra todos los atropellos que se perpetúan en el país, de forma histórica. Desde Tlatelolco hasta los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa; desde el Halconazo, que el pasado viernes 10 de junio cumplió sus tristes 45 años de impunidad, hasta la violencia desatada este fin de semana en Oaxaca, donde granaderos golpearon impunemente a jóvenes, mujeres y ancianos. Desde el cinismo de la iglesia católica de pregonar su falsa moral como la única válida, fomentando la homofobia, en un país laico como México, hasta Acteal; desde los más de 120 mil muertos provocados por Felipe Calderón, sus daños colaterales, hasta los 120 periodistas asesinados en el último cuarto de siglo, a lo largo del país, incluidos los 18 ajusticiados durante el sexenio impune de Javier Duarte, en Veracruz.
Por eso es peligroso que el candidato ganador a la gubernatura de Veracruz, estado altamente dañado en su estructura social durante los últimos seis años, Miguel Ángel Yunes Linares, ese priísta empanizado, le esté pidiendo a la ciudadanía que olvide su pasado y mira hacia el futuro.
¡No, señor Miguel Ángel Yunes! El estado de Veracruz tiene el derecho de saber el tipo de corrupto y represor que es usted. Está cortado con la misma tijera que Javier Duarte. Al fin y al cabo, ambos priístas, solo que usted se pintó de azul pero las mañas que aprendió ya no las deja.
Veracruz y el país todo tienen el derecho y la obligación de recordar que usted fue secretario general de Gobierno en la administración de Patricio Chirinos Calero de 1992 a 1997. Durante su estancia al frente de la seguridad pública veracruzana, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió por lo menos 17 recomendaciones en materia de violación a derechos humanos, así como episodios de represión y violencia.
Usted, Yunes Linares, fue más que la mano dura de Chirinos: tomó el control de la administración en sus manos, diseminando una estela de terror, abusos y tortura particularmente en contra de los indígenas y campesinos que exigían la regularización en la tenencia de sus tierras, para favorecer a los caciques. Aún hoy, a tres lustros, su nombre despierta el espanto lo mismo en la región serrana del norte del estado, que en las urbes del sur como Coatzacoalcos, donde a los vendedores ambulantes se les desalojaba a toletazos. Lo más recordado de esa época fue la masacre de El Encinal, donde el cacique de la zona, permitido por usted, asesinó a indígenas otomíes por un litigio de tierras. Afortunadamente para usted, Felipe Calderón declaró las investigaciones que llevaban años, tanto la nacional como la internacional, promovida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como letra muerta y usted quedó en la impunidad absoluta.
Usted forma parte, lo admita o no a partir de sus múltiples colores políticos, del grupo cercano a la ahora presa exlidereza vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo. Sus contactos políticos, sus coqueteos con partidos satélites y siempre con el poder, lo han llevado a ser ahora el gobernador electo de Veracruz. Con usted, es seguro, y por eso pide a sus paisanos que olviden su pasado, que le esperan a Veracruz más años de terror. Por lo menos otros seis. Una docena trágica de años.
Pero no es el único. Mal de muchos, consuelo de políticos mexicanos. Usted es solo uno más de una camada de políticos creados y criados en el neoliberalismo, donde lo único que importa es vivir a costillas de la explotación y represión de la gente, sin importar las formas o los partidos políticos y las votaciones acotadas, disfrazadas de falsa democracia.
Hoy, duelo por Veracruz, por Michoacán, por Tamaulipas, por Sinaloa… Duelo por México. Afortunadamente siempre habrá alguien que los documente y busque generar memoria colectiva y escribir otra historia nacional.
Pero esto es solo mi opinión…







