La Procuraduría General de la República ya anunció el arresto de Rubén Núñez Ginez, secretario general de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Oaxaca. La dependencia lo acusa de utilizar 24 millones de pesos de procedencia ilícita para financiar los plantones en Oaxaca y la Ciudad de México y para sí mismo.
Dicho de otra forma: la Procuraduría afirma que el líder de la CNTE es un ratero.
No es todo. La PGR también afirmó que las investigaciones incluyen a otros dirigentes de la CNTE, y que la cifra que se investiga suma más de 132 millones de pesos. Los implicados, siempre según la PGR, son varios líderes de ese sindicato. Si hubiese algo de razón en el mundo, los líderes michoacanos del magisterio debieran preocuparse.
La acción de la PGR apenas viene a confirmar una vieja sospecha. En Michoacán, y en todo México, muchos siempre se preguntaron de dónde la CNTE sacaba tanto dinero para hacer sus líos; hubo dinero de las secretarías de Educación, sí, pero parecía extraño que esas cifras por si solas sirvieran para financiar plantones de miles de supuestos educadores durante varios meses. Ahora ya se sabe.
Habrá que esperar la resolución judicial. Mientras tanto, dos cosas claras.
Primero: sólo es cosa de tiempo para que la CNTE, sus líderes, agremiados y acciones se conviertan en apenas un triste recuerdo. Y ese día los mexicanos, y particularmente los michoacanos, tendrán sobrados motivos para celebrar.
Segundo: si se comprueba que Rubén Núñez es culpable, Andrés Manuel López Obrador habrá buscado alianzas con delincuentes.







