Ahora si que por estar dale y dale, muele y muele con el muy suyo discurso anti gay, la dirigencia de la Iglesia católica bien podría ganarse una llamada de atención de la Secretaria de Gobernación. ¿Por qué? Porque su posicionamiento político contra la iniciativa presidencial para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, raya en una campaña de odio contra la población homosexual y podría desatar una ola de homofobia y hasta de xenofobia (si, porque nunca faltan los chauvinistas) en algunas regiones del país.
El ánimo discriminatorio que en los hechos y con su discurso esta alentando la jerarquía católica podría desatar actos de violencia y de polarización social que de nada sirven al Estado democrático. La línea que rozan los promotores de esta campaña de odio es muy delgada, por lo que ya la Secretaría de Gobernación debería de tomar cartas en el asunto.
La situación y la exacerbación de las conductas y prácticas de rechazo y odio contra los diferentes, no está como para andar jugando con fuego. Las cruzadas religiosas en México y en el mundo, tan proclives al medioevo, siempre serán perniciosas, más aún si se les acompaña con mensajes con algo de fanatismo y mucho de revanchismo, intolerancia y rijosidad.
Aunque no existan estudios ni evidencias de que así haya sido, muy en su derecho están los líderes de la Iglesia católica de creer que la derrota electoral del PRI en siete estados de la República el 5 de junio se debió a la iniciativa de los llamados matrimonios igualitarios. Pero no pueden convertir esa creencia en algo así como ‘el triunfo de la fe sobre el demonio’… Que los demonios están desatando con su verborrea confrontacionista. Eso también es pecado, se diría, como la soberbia y la ira. ¿O no?
Finalmente, y hay que decirlo: atentados como el ocurrido en la madrugada de ayer en un club nocturno para homosexuales en Orlando, Florida, deben incluirse en la reflexión. Mas si se trató, como puede presumirse, de un acto terrorista: blanco bien estudiado, blanco predeterminado. Y el mensaje claro del terror.
!Ah! Y en cuanto al PRI y sus derrotas, pues ya sus dirigentes habrán de sacar sus conclusiones del “análisis interno” que realizan. Pero poco alentador se ve si llegaran a pesar ‘sesudos razonamientos’ como el del senador jalisciense Jesús Casillas, quien reveló que en su natal Guadalajara lo amenazaron con “dejarle de hablar” si votaba a favor de la mencionada iniciativa.
¿Y si mejor le dejaran de hablar por no hacer nada desde los cargos que ha tenido?
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