Una muestra de sensibilidad y mejor tacto político dio ayer el alcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, en el diálogo que sostuvo con los representantes de las rutas del transporte público que, por el interés meramente económico de los concesionarios, se oponen a la puesta en marcha del sistema de las fotoinfracciones en la capital del estado.
Al abrir ese canal de comunicación con los transportistas, para que conozcan los detalles, alcances y beneficios urbanos de la operación del sistema, Martínez Alcázar los desarma del que presentaban como su principal argumento en la protesta: los abusos y la corrupción una vez que entren en vigor las fotomultas.
Más todavía, cuando el alcalde les propone ser incluidos en el observatorio ciudadano que habrá de dar seguimiento al nuevo sistema de las infracciones viales y les anuncia que se aplazará la firma del contrato con la empresa que operará y dará mantenimiento a las cámaras.
En adelante, pues, nadie, ningún grupo puede llamarse sorprendido. Este fue el mensaje del presidente municipal de Morelia, ayer.
La nota criticable en todo caso la ofrecieron este jueves los concesionarios de las rutas del transporte público, que ajenos por completo a cualquier principio de orden urbano y seguridad vial tanto para los usuarios como para los transeúntes en general, presentan como único argumento la afectación a sus ganancias, pues reconocen que sus unidades y choferes serán los más expuestos a la infracción.
Más allá del cinismo explícito en sus reclamos y objeciones, lo único que queda claro es que los transportistas quieren seguir teniendo secuestrada a la ciudad y las rutas a su antojo, sin que nadie toque sus intereses.
¿Pero qué dicen del pésimo servicio que brindan y las destartaladas y peligrosas unidades que traen circulando por las calles de Morelia? De eso nada. Pero que no se les olvide que más tarde o más temprano tendrá que darse también en la ciudad la reorganización del transporte público, la depuración de rutas y el mejoramiento de las unidades.
Entonces verán cómo el tema de las fotoinfracciones es juego de niños.
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