El PRI el gran perdedor del 2016. 

Morelia, Michoacán. Han pasado las elecciones en 12 estados del país que decidieron gubernatura, mientras que en la Ciudad de México se eligieron a los asambleístas constituyentes, una prueba en donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) sucumbió en sitios claves de cara al 2018.

Veracruz era la joya de la corona, por ser el estado con uno de los mayores listados nominales del país, la mala administración de Javier Duarte señalada por el asesinato de periodistas, guerra de cárteles y sobre todo corrupción, fueron importantes para que la coalición PAN-PRD ganara con el ex salinista Miguel Ángel Yunes Linares, y el PRI se fuera hasta un tercer lugar, por debajo de Morena.

Beltrones actual presidente del PRI a nivel nacional también perdió Tamaulipas, estado que nunca había experimentado la alternancia, por lo que será un panista el que gobierne, el ya conocido Francisco Javier Cabeza de Vaca, un senador sumamente señalado por sus presuntos nexos con el crimen organizado (algo que nadie le ha comprobado).

Otro “ganon” fue el panista Javier Corral, senador que con un excelente discurso, logró sumar a muchos perredistas de Chihuahua por encima de que algunos líderes impidieron la coalición, a pesar de eso el triunfo fue contundente.

Otro estado que era importante en el proceso del domingo fue Quintana Roo, la coalición PAN- PRD, ambos partidos sin estructura en el estado lograron pocisionar a un ex priísta quien ganó también de manera contundente la elección, dejando muy mal parado al PRI.

El caso de Oaxaca es extraordinario, una pugna de estructuras partidistas que sólo los tribunales definirán quien gobierne por lo pronto los conteos del PREP daban como ganador al júnior Alejandro Murat, por dos puntos de Pepe Toño Estefan abanderado del PAN- PRD.

Me detendré en la Ciudad de México, ahí el PRI sólo pasó a ver la elección constituyente, con sus siete puntos que no le sirven de nada, y aunque el PRD perdió quedó a pocos puntos de Morena, por lo que la elección fue de dos solamente.

Desde el 2015, se veía el poder de AMLO pero ahora con su propio partido, para el PRD parecía que iba a ser aplastante el resultado para la elección constituyente, algo que no fue así, se compitió y quedó a pocos puntos de ganar.

Esta elección nos deja mucho para analizar, el PRD es un excelente aliado del PAN, esa fórmula podría funcionar para el 2018, o bien, aceptar ir con AMLO algo que sería más congruente por las ideologías partidistas, la siguiente parada es el Estado de México, bastión del PRI, si perdiera el partido de Peña, estarían en graves problemas.

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